"Una buena interpretación puede enriquecer nuestra conciencia y nuestro corazón. Una comedia, drama o tragedia, creados con humanidad y criterio artístico pueden ayudarnos a comprender mejor la condición humana, a juzgar menos y a reverenciar el misterio". Juan Carlos Corazza

LUCES DE BOHEMIA WIKISOURCES

DOCUMENTAL DE RTVE 2012 DE TERTULIA CON VALLE

DOCU-NOVELA DEL RODAJE DE MARTES DE CARNAVAL. MARTES DE CARNAVAL CRÍTICA AL DICTADOR PRIMO DE RIVERA LAS GALAS DEL DIFUNTOREFLEJO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL 900 LOS CUERNOS DE DON FRIOLERA


Valle-Inclán escribió, en 1920, uno de los textos esenciales de nuestro teatro: ‘Luces de Bohemia’. Con él quedó inaugurada una nueva manera de ver la realidad: el Esperpento. Un renovado concepto estético que él mismo describe de manera genial en una de las últimas escenas de la obra y cuya paternidad atribuye a Goya. Personajes turbulentos y situaciones grotescas se suceden a lo largo de este periplo mundano en que el poeta ciego Max Estrella, su lazarillo Latino y el resto de personajes nocturnos, pululan por el Madrid más sórdido. A lo largo de la noche, estos dos vagabundos van encontrándose con todo el lumpen de la ciudad: delincuentes, prostitutas, proletarios mal pagados, policías, periodistas, ministros… En definitiva, un microcosmos completo de la sociedad de la época de entonces que no se distancia tanto de la de ahora.


....sobre la generación del 98 y los modernistas, la pérdida de las colonias, la semana trágica y disfrutar del teatro en Madrid.

"Un teatro que encierra Historia. Que recuerda al Pasado y a asesinatos presidenciales. De un lujo desmesurado que hacen a uno sentirse importante.
Música de piano que resulta ser en directo. De Chopin. O Mozart. O alguno de estos. Citas incomprensibles con un ritmo que alimenta. Esfuerzos por entenderlas. Lecciones de literatura desempolvadas en la memoria.
Y de pronto, la música para. El pianista desaparece. Se hace el silencio.
La función comienza.
Un viejo poeta, el primero de España, aparece en escena. Entre tos y tos, se queja. Tiembla. “El talento en este país no se premia”, se lamenta. La oscuridad para él es eterna. Por su visión pesimista, sus aires de grandeza y su incurable ceguera. El timbre suena. Don Latino y su fatal propuesta. El comienzo de una noche que teñirá la tragedia.
Las horas transcurren y los escenarios se suceden. Un viaje y una vida condensados en medio día. La realidad se deforma y se entremezcla con el espanto y el sueño. El esperpento. Adquiere un matiz difuso. Los contornos se difuminan y los colores, tenues y apagados, se invaden unos a otros. Gritos. Sacudidas. Un catalán anarquista que no teme por su vida. Jóvenes rebeldes y modernistas. Un sistema que oprime y aniquila. Un recuerdo sarcástico a nuestros días.
Tranquilidad.
Un instante de calma. Un café que prolongan empañados espejos. Mesas de mármol y manteles blancos. Divanes rojos. El mostrador en el fondo. El sonido de un violín aparece de pronto. Surge en las butacas y llega a escena, poco a poco. Un juego de sombra y luz resaltan su contorno. Parece hecho con tiza. La oscuridad de fondo. La música se palpa y va llenándolo todo. Las notas se hacen visibles, hechas de luz y polvo. Y el piano reaparece, aunque no se sepa cómo. Rubén está en una mesa, calvo, elegante y gordo. Juventud, divino tesoro. Max se sienta a su lado, por
acompañarle un poco. Y Latino, al otro lado, sacude y menea el rabo.
Al cabo de no demasiado, aparece otra vez el espanto. Una madre que llora con su hijo muerto en brazos y que trae a la memoria un cuadro de Picasso. Mujeres que se ofrecen para pasar un buen rato. Un discurso es pronunciado, merecedor de ser ensayo, pero el pueblo español se encuentra, como siempre, dormitando.
Y cuando despunta el alba, a la vez que canta un gallo, una Estrella se apaga y Máximo es enterrado.
“La tragedia nuestra no es tragedia” sollozan, desconsolados. Y ellas se suicidan presas de pena y llanto. Don Latino gana el gordo y no duda en celebrarlo, aunque se esfuerce en disfrazarlo entre lágrimas y abrazos. La obra va acabando. Irrumpen los aplausos. Fin del último acto.
Cráneo previlegiado."